
Vallecito: el barrio donde Arequipa cambio el sillar colonial por casas con jardin
A pocas cuadras del centro historico, las calles estrechas de sillar se abren en avenidas con arboles, rejas de fierro y casas de dos pisos con jardin. Vallecito es el barrio que nacio cuando Arequipa dejo de crecer puertas con puertas.
Caminando desde la Plaza de Armas hacia el sur, las calles de sillar blanco se van angostando entre balcones coloniales y portones macizos, tipico del centro historico. De pronto, cruzando la avenida Goyeneche, el paisaje cambia: las veredas se ensanchan, aparecen arboles grandes a los costados y las casas, en vez de pegarse una a la otra, se separan detras de rejas y jardines delanteros. Ese cambio brusco de escala es Vallecito.
De la ciudad amurallada al barrio jardin
El centro de Arequipa se construyo sobre una traza colonial compacta: manzanas cuadradas, casas pegadas entre si, patios interiores como unico respiro verde. Esa densidad funcionaba bien dentro del area protegida por la ciudad historica, pero dejaba poco espacio para crecer. Conforme la ciudad se expandio en el siglo XX, las familias con mas recursos empezaron a construir fuera de ese nucleo, en terrenos donde si cabia un jardin delantero, una reja de fierro forjado y, muchas veces, un segundo piso con balcon abierto en vez de la tipica reja colonial a la calle.
El resultado es un barrio de arquitectura mixta, con casas republicanas y eclecticas de principios y mediados del siglo XX conviviendo con construcciones mas recientes. A diferencia del sillar tallado del centro, aca predominan el ladrillo visto, el estuco pintado y los techos a dos aguas, una ruptura deliberada con el estilo colonial que define al resto de la ciudad.
Un barrio que hoy vive entre casas, consultorios y colegios


Muchas de esas casonas siguen siendo vivienda familiar, pero otras cambiaron de uso sin perder la fachada: hoy funcionan ahi consultorios medicos, academias de idiomas, estudios de arquitectura y algun restaurante pequeno instalado en lo que fue la sala principal. La calle sigue siendo tranquila, sin el trafico de combis del centro ni las tiendas de artesania para turistas; es, sobre todo, un barrio para vivir, no para visitar con guia.
Aca uno todavia saluda al vecino desde la reja, me dijo una residenta de toda la vida mientras regaba su jardin. En el centro eso ya casi no pasa.
Vallecito queda a quince minutos a pie de la Plaza de Armas y cerca del estadio Mariano Melgar y la zona de Umacollo, asi que combina bien con una caminata de tarde: se sale del bullicio turistico del centro, se cruza un barrio de calles arboladas con el Misti asomando al fondo, y se llega a la zona de restaurantes y parques de Umacollo sin necesidad de taxi.
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