El Molino de Sabandía: El Último Molino Colonial que Todavía Muele
Vida Local2 de octubre de 2026· 6 min de lectura

El Molino de Sabandía: El Último Molino Colonial que Todavía Muele

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Editorial Team

Equipo Editorial, Arequipa

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A ocho kilómetros del centro, un molino de sillar de 1621 sigue moliendo trigo entre andenerías prehispánicas y totorales. Cómo llegar, cuánto cuesta y por qué vale la mañana.

En el distrito de Sabandía, a unos ocho kilómetros al sureste del centro de Arequipa, hay un molino de piedra sillar que lleva más de 400 años haciendo lo mismo: moler grano con la fuerza del agua que baja del Chili. No es una reconstrucción ni una maqueta para turistas. El Molino de Sabandía es, según el propio Ministerio de Cultura, el único molino colonial del Perú que conserva su maquinaria original en funcionamiento.

Una historia de cuatro siglos

Lo construyó en 1621 el español Pedro Fernández Zambrano, en terrenos que antes eran andenerías preincas trabajadas por los habitantes de Sabandía. Durante la Colonia y buena parte de la República sirvió para moler el trigo de los valles cercanos; su piedra volandera, de más de una tonelada, sigue siendo la original. Cayó en abandono a mediados del siglo XX hasta que el arquitecto arequipeño Luis Felipe Calle Benavides lo restauró en 1973, devolviéndole el techo de mojinete y la rueda hidráulica a su estado de funcionamiento. Hoy es Monumento Histórico Nacional.

Lo que sorprende al entrar no es solo la maquinaria, sino el entorno: el molino está rodeado de andenerías de piedra que todavía se cultivan, de totorales donde anidan patos silvestres y cuculíes, y de canales de agua que vienen directo del río Socabaya. El ruido de fondo no es tráfico: es agua cayendo sobre la rueda de madera.

Cómo llegar y cuánto cuesta

La forma más simple desde el centro es un taxi por aplicación, unos 20 a 25 minutos y entre S/15 y S/20 según el tráfico. En combi, hay que tomar una ruta hacia Sabandía desde la zona de Paucarpata o Jorge Chávez y caminar los últimos diez minutos desde la plaza del pueblo; cuesta menos de S/3 pero toma el doble de tiempo. La entrada al molino bordea los S/10 para adultos y S/5 para estudiantes con carné, y el horario habitual es de 9:00 a.m. a 5:00 p.m., todos los días. Conviene ir temprano entre semana: los fines de semana llegan grupos escolares y el patio se llena.

No vendemos un museo cerrado, vendemos una máquina que sigue trabajando. Cuando no hay suficiente agua en el canal, simplemente no muele ese día, igual que hace cuatrocientos años.

Qué más ver en Sabandía

A quince minutos a pie está la Mansión del Fundador, una casona colonial que perteneció a Garci Manuel de Carbajal, el fundador español de Arequipa, hoy convertida en museo con mobiliario de época y una capilla privada. Varios picantería y restaurantes de campo alrededor de la plaza de Sabandía sirven rocoto relleno y chicharrón de chancho los fines de semana, con mesas bajo parras y vista a los volcanes cuando el cielo está despejado, que en las mañanas de invierno austral suele ser casi siempre.

Es una salida de medio día, no de semana completa, y por eso mismo es de las que menos aparecen en los itinerarios armados: no necesita reserva, no necesita guía contratado con anticipación, y cabe entre un desayuno tardío y un almuerzo en la ciudad.

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