Selva Alegre: el parque donde Arequipa respira los domingos
Vida Local3 de noviembre de 2026· 5 min de lectura

Selva Alegre: el parque donde Arequipa respira los domingos

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Editorial Team

Equipo Editorial, Arequipa

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Cruzando el puente Grau, a quince minutos del centro, hay un bosque de eucaliptos con una laguna de botes, picnics familiares y el Chachani de fondo. Así es el pulmón verde que casi ningún turista visita.

Cruzar el puente Grau desde el centro de Arequipa cambia el paisaje por completo. A un lado del río Chili está el bullicio de sillar y turistas de la Plaza de Armas; al otro, el barrio de Selva Alegre, donde un bosque de eucaliptos y pinos esconde una laguna artificial que la mayoría de visitantes de un día nunca llega a ver.

Un bosque donde no debería haber bosque

Arequipa está rodeada de desierto volcánico: el paisaje natural de la zona es de tierra pajiza, piedra y poca vegetación salvo en los valles regados. El Parque Selva Alegre es lo contrario: hileras de eucaliptos de más de quince metros, plantados a inicios del siglo veinte para dar a la ciudad su primer bosque urbano, hoy dan sombra sobre senderos de tierra apisonada y bancas de piedra volcánica. Entre los árboles, los arequipeños siguen llamando 'el bosque' a lo que en el mapa es un parque.

Los domingos por la mañana, antes de que el sol pegue fuerte, Selva Alegre se llena de familias con mantas extendidas sobre el pasto, niños en bicicleta y abuelas que caminan entre los eucaliptos como quien visita a un pariente viejo.

Qué hacer en el parque

El centro del parque es una laguna pequeña con botes a remo de madera, que se alquilan por media hora a unos S/ 5 o S/ 10 según la temporada; no hay horario fijo de cierre, pero los botes dejan de salir cuando cae la tarde. Alrededor, los puestos de anticuchos y choclo con queso abren desde media mañana los fines de semana, y varias zonas de pasto quedan marcadas de forma informal para picnics familiares.

A pocos metros del parque, cruzando de vuelta el puente Grau hacia el oeste, está el Monasterio de la Recoleta, con su claustro franciscano, su colección de momias preincas y una biblioteca de veinte mil libros antiguos. Las dos visitas combinan bien en una sola mañana: el parque para caminar y respirar, el monasterio para la historia.

Para llegar desde la Plaza de Armas, un taxi por aplicación cuesta entre S/ 6 y S/ 10 y toma unos diez minutos; en combi, cualquier ruta que baje por la avenida Ejército deja a dos cuadras de la entrada principal, con un pasaje de S/ 1 a S/ 1.50. El mejor momento para ir es entre semana, cuando el parque queda casi vacío y el Chachani se ve despejado al fondo de la laguna; los domingos por la tarde, en cambio, es cuando los arequipeños lo hacen suyo.

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