
Yura: los baños termales que los arequipeños no comparten con los turistas
A 27 kilómetros del centro, al pie del Chachani, el distrito de Yura esconde unas aguas termales que calientan la piel de generaciones de arequipeños desde antes de que existieran los spas con nombre en inglés. Nadie las vende como atracción turística. Por eso siguen siendo auténticas.
Casi todo turista que llega a Arequipa escucha hablar del Misti, del Colca, de Santa Catalina. Casi ninguno escucha hablar de Yura, un distrito a unos 27 kilometros al noroeste del centro, a 40 minutos en auto subiendo hacia el Chachani, donde el agua sale caliente de la montaña desde mucho antes de que alguien pensara en venderla como experiencia de bienestar. Los arequipeños van desde hace generaciones, en grupos familiares, con termo de te y tapers de comida, a pasar un domingo entero metidos en el agua.
Agua que nace del volcán, no de una caldera
El complejo de Yura tiene varias piscinas alimentadas por manantiales naturales que brotan a distintas temperaturas, resultado directo de la actividad geotermal del Chachani y de los volcanes vecinos. El agua llega cargada de minerales, sobre todo azufre y hierro, y tiene ese olor particular que delata su origen subterraneo. Las señoras que van cada semana juran que ayuda con el reumatismo y los dolores de huesos; los medicos hablan con mas cautela, pero nadie discute que despues de media hora en la piscina mas caliente uno sale con la piel roja y los musculos sueltos.
No es un spa, es una piscina de barrio que hierve desde adentro de la montaña, y por eso nunca necesito publicidad.
La infraestructura es sencilla: piscinas de cemento, vestidores basicos, bancas de piedra para sentarse al sol entre un chapuzon y otro. No hay masajes con piedras calientes ni batas blancas. Hay familias enteras, parejas de ancianos que van desde los años ochenta, y los fines de semana, suficiente gente como para que convenga llegar temprano, antes de las diez de la mañana, si uno quiere una piscina para si mismo.
Un pueblo que vive del agua de otras maneras tambien
Yura no es solo la piscina. El distrito le dio su nombre a Cementos Yura, una de las fabricas de cemento mas grandes del sur del Peru, y a Agua Yura, la marca de agua embotellada que sale de los mismos manantiales y que se vende en cualquier tienda de Arequipa. La estacion de tren de Yura, hoy casi en desuso, formo parte de la vieja linea ferroviaria que conectaba Arequipa con Puno y Mollendo desde finales del siglo diecinueve, y todavia se puede ver el edificio de piedra junto a las vias.
Para llegar sin auto propio, hay combis que salen del centro de Arequipa hacia Yura y tardan entre 40 y 50 minutos dependiendo del trafico de salida de la ciudad; un taxi por aplicacion cuesta mas pero evita las vueltas. Hay que llevar toalla, sandalias y efectivo, porque el ambiente es de pueblo, no de resort con tarjeta de credito. El paisaje de eucaliptos y roca volcanica alrededor de las piscinas, con el Chachani asomando cuando el cielo esta despejado, es parte del motivo por el que la gente vuelve.
Yura no compite con el Colca ni con el centro historico por la atencion del viajero, y probablemente esta bien que sea asi. Es el tipo de lugar que sobrevive precisamente porque nadie lo convirtio en postal: sigue siendo del vecino de Yanahuara que va cada quincena, del abuelo que jura que el agua le arreglo la espalda, de la familia que prefiere gastar diez soles en una tarde completa de piscina que cien en una excursion organizada. Para el visitante que quiere ver una Arequipa que no esta pensada para el, Yura es una de las pocas puertas que todavia quedan abiertas.
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