
Cotahuasi: El Cañón Más Profundo del Mundo Que Pocos Extranjeros Conocen
A 376 kilómetros de Arequipa y con más de 3.500 metros de profundidad, el Cañón de Cotahuasi supera al Colca como el más profundo del planeta. No hay aeropuerto ni hoteles de cadena. La carretera sube a 4.800 metros antes de bajar al río. Eso explica por qué sigue siendo uno de los lugares más intactos del Perú.
Cuando la gente me pregunta cuál es el mejor lugar de Arequipa que nadie visita, siempre digo lo mismo: Cotahuasi. No porque sea un secreto — está en todos los mapas — sino porque el camino para llegar lo filtra con una dureza que los circuitos turísticos convencionales no toleran. Nueve horas de bus desde el terminal de la Av. Arturo Ibáñez, un tramo en tierra que sube a 4.800 metros sobre el nivel del mar por la Pampa de Arrieros, y el descenso final hacia el fondo de un cañón de 3.535 metros de profundidad. El Cañón de Cotahuasi es, según los registros geodésicos, el más profundo del planeta. No se parece en nada al Colca. Y eso es exactamente su encanto.
El viaje: nueve horas que cambian la perspectiva
Los buses que salen para Cotahuasi lo hacen desde Arequipa generalmente a las 18:00 — empresas Reyna y Turismo Cotahuasi son las principales opciones — y llegan al pueblo al amanecer o poco después. El tramo asfaltado termina cerca de Chuquibamba, a unas cuatro horas del centro de Arequipa, donde conviene bajarse a comprar comida y llenar el termo: es el último pueblo con mercado decente antes de entrar en la puna. A partir de ahí, la carretera trepa entre los 4.000 y los 4.800 metros por un altiplano de paja brava y vicuñas sueltas, con el Nevado Coropuna — a 6.377 metros el sexto volcán más alto de los Andes — ocupando el horizonte en el lado sur. En la oscuridad del bus nocturno, lo que ves es poco; lo que sientes es todo.
El descenso hacia Cotahuasi es el momento en que el viaje se convierte en algo diferente. El bus empieza a bajar por una carretera en zigzag con el abismo visible a la izquierda, las paredes del cañón encendiéndose de color rojizo con las primeras luces del día, y el río Cotahuasi brillando 2.000 metros más abajo como una línea de plata. Los pasajeros que llevan el viaje dormidos se despiertan aquí, siempre. No hace falta explicar por qué.
Cotahuasi no es un lugar al que se llega fácil. Y precisamente por eso, cuando llegas, es tuyo.
Cotahuasi pueblo: base de operaciones a 2.680 metros
El pueblo de Cotahuasi tiene unos 3.000 habitantes, una plaza con iglesia colonial de piedra volcánica, tres o cuatro alojamientos familiares y un mercado que abre a las 7:00 con chicharrón de chancho y mazamorra de quinua. El mejor alojamiento de referencia es el Hostal Valle Hermoso, con habitaciones dobles a S/ 50 por noche que incluyen desayuno: pan de horno, queso fresco, huevo duro y café pasado. No hay wifi fiable en el pueblo. El internet llega por señal de Claro, floja e inconsistente. Esa es la única queja justificada del lugar.
Las cataratas de Sipia y los petroglifos de Pampamarca
La excursión más popular desde Cotahuasi pueblo es a las Cataratas de Sipia, a unos 12 kilómetros cañón abajo siguiendo el camino de herradura que bordea el río. La cascada tiene alrededor de 150 metros de caída libre en una pared de roca volcánica negra, y el punto de observación — un saliente natural sobre el río — permite ver el arco completo del agua. La caminata de ida y vuelta desde el pueblo es de aproximadamente 24 kilómetros y dura entre 6 y 8 horas. Se puede hacer solo con buen calzado de montaña y agua suficiente, o contratar una mula de carga en el mercado del pueblo por unos S/ 40.
Más arriba, en la comunidad de Pampamarca a 3.100 metros de altitud, hay un conjunto de petroglifos preincas — figuras de serpientes, camélidos y espirales grabadas en roca volcánica — que los arqueólogos de la UNSA llevan décadas estudiando sin llegar a un consenso sobre su datación exacta. El acceso es por un camino de tierra de 18 kilómetros desde Cotahuasi, transitable en mototaxi (S/ 25 ida y vuelta) o a pie en unas tres horas. No hay guía obligatorio, no hay entrada cobrada, no hay señalización. Hay las rocas y el silencio.
El trekking de tres días por el fondo del cañón
Para quienes tienen tres días y piernas entrenadas, el trekking por el fondo del Cañón de Cotahuasi — del pueblo hasta la comunidad de Quechualla siguiendo el río — es una de las mejores rutas de senderismo del sur del Perú. El primer día baja desde Cotahuasi (2.680 m) hasta Chaupo (1.800 m), cruzando tres puentes colgantes sobre el río y pasando por terrazas agrícolas de origen preinca donde todavía se cultiva maíz y granadilla. El segundo día es el más exigente: el sendero se estrecha a un metro de ancho sobre el río, sube y baja 600 metros en 14 kilómetros, y termina en Velinga, donde una familia ofrece hospedaje en colchonetas por S/ 15 por persona. El tercer día llega a Quechualla, un pueblo de 200 habitantes rodeado de frutales — maracuyá, plátano, palta, tumbo — en un microclima templado de 2.000 metros que parece imposible dentro de un cañón andino.
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