Carnaval en Arequipa: Agua, Música y Unsha Hasta el Lunes
Cultura28 de junio de 2026· 6 min de lectura

Carnaval en Arequipa: Agua, Música y Unsha Hasta el Lunes

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Editorial Team

Equipo Editorial · Arequipa

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El carnaval arequipeño no se parece a ningún otro del Perú: mezcla juegos de agua en las calles del centro, comparsas con banda de bronces que tocan hasta las tres de la mañana, y la tradición andina de la unsha —un árbol cargado de regalos que la gente baila alrededor hasta que alguien lo tumba de un machetazo. Dura diez días y lo cambia todo.

El carnaval llega a Arequipa en febrero —o en marzo, cuando Semana Santa es tardía— y durante diez días la ciudad blanca deja de ser la ciudad seria que el resto del año presume ser. Las calles del centro histórico se convierten en campo de batalla de globos y mangueras desde el sábado previo hasta el martes de carnaval. Las comparsas de barrio —Vallecito, Miraflores, el centro, Alto Selva Alegre— contratan bandas de bronces y recorren la ciudad con ritmos de huayno y pandilla arequipeña desde las once de la mañana hasta la madrugada. No es el carnaval de Lima, que está medio olvidado; tampoco es el de Cajamarca, que es famoso a nivel nacional. El de Arequipa es íntimo, de barrio, y completamente a cielo abierto.

La Pandilla Puneña y el Ritmo Propio de Arequipa

Arequipa tiene su propio ritmo de carnaval: la pandilla puneña, traída por las migraciones del altiplano durante el siglo XX, que se mezcló con el huayno arequipeño y las zamacuecas del siglo XIX hasta crear algo irreconocible de origen pero inconfundible de sonido. La pandilla se baila en ronda: hombres y mujeres alternados, tomados de la mano o del hombro, girando en sentido contrario a las agujas del reloj al ritmo de bombo, platillos y trompetas. En el carnaval, las bandas de pandilla pueden tener hasta cuarenta músicos. Las comparsas más grandes —como la del barrio de Miraflores, que lleva décadas organizando su carnaval— tienen reinas elegidas desde noviembre, trajes bordados con lentejuelas que cuestan entre S/ 300 y S/ 800, y un recorrido de cuatro kilómetros con paradas ante cada bodega amiga del barrio.

La Plaza de Armas se llena el domingo y el lunes de carnaval con actuaciones de comparsas que compiten ante un jurado municipal. La entrada es libre. Las graderías improvisadas —sillas de plástico que los vecinos alquilan por S/ 5— se llenan desde las cuatro de la tarde. El municipio organiza, desde 2015, el concurso oficial de comparsas que premia con S/ 5,000 al primer lugar en la categoría mayor. El premio es simbólico: las ganadoras invierten tres veces ese monto en trajes, música y coordinación. Lo que se compra es el honor de decir que tu barrio ganó.

En carnaval, Arequipa deja caer por un momento la dignidad que tanto cuida el resto del año.

La Unsha: El Árbol que Nadie Quiere Tumbar Primero

La tradición andina de la unsha —llamada también yunza en otras regiones— es el corazón del carnaval de barrio en Arequipa. El miércoles o jueves antes del carnaval, la familia anfitriona planta en el patio de su casa o en la calle un árbol de sauce o molle cargado de regalos: botellas de cerveza y pisco, juguetes, ropa, electrodomésticos pequeños, globos, serpentinas. Cada invitado paga una cuota de participación —generalmente entre S/ 20 y S/ 50— que financia la bebida y la comida del día. A lo largo de la tarde, los participantes bailan alrededor del árbol en parejas, y cada pareja que baila da un machetazo al tronco. El truco es no ser quien lo tumba: quien lo tala asume la responsabilidad de organizar la unsha del año siguiente.

Las unshas de barrio en zonas como Alto Selva Alegre o Ciudad de Dios duran ocho horas o más. La chicha de guiñapo, el pisco sour y la cerveza Arequipeña corren desde el mediodía. Se come chaqué —guiso de trigo con cerdo— y chicharrón con mote. Los niños corren entre las piernas de los adultos y reciben los juguetes que caen cuando el árbol por fin cede. El momento en que el árbol cae es simultáneamente un grito de victoria y una condena: quien sostenía el machete en ese instante se convierte en el "unshero" del año siguiente y debe costear toda la fiesta.

Juegos de Agua: El Protocolo No Escrito

Los juegos de agua —globos, mangueras, baldes, pistolas de agua— son el aspecto más caótico del carnaval y el que más divide a locales y turistas. El protocolo no escrito es claro para quienes lo conocen: el carnaval de agua ocurre en las calles de los barrios, no en el centro histórico ni frente a las iglesias. Quien camina por la calle Mercaderes o la calle Santa Catalina un sábado de carnaval con ropa que no quiere mojar tiene que moverse rápido. Los niños tienen permiso tácito de empapar a desconocidos; los adultos negocian. Las cabinas de globos se instalan desde las 9:00 en barrios como Vallecito y Miraflores, venden bolsas de cien globos por S/ 5, y los lunes de carnaval los canales del centro están llenos de hule rojo y amarillo.

Cuándo y Cómo Vivir el Carnaval Arequipeño

El carnaval varía de fecha según el calendario litúrgico, pero siempre cae entre la primera semana de febrero y la primera de marzo. El fin de semana de carnaval —sábado, domingo, lunes y martes— es el punto álgido. Los hoteles del centro suben tarifas un 30–40%; los de Yanahuara y Miraflores son más baratos y mejor ubicados para ver comparsas. Si visitas Arequipa durante el carnaval sin haberlo buscado, lleva ropa que puedas mojar, compra una bolsa de globos en el mercado por S/ 3, y acepta la lógica de los diez días: aquí, en febrero, la ciudad decide ser otra.

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