
El Sillar: La Piedra Que Hizo Blanca a Arequipa
El sillar no es solo el material de construcción de Arequipa — es su identidad hecha piedra. Cada manzana del centro histórico es una declaración de resistencia volcánica y belleza colonial tallada a mano.
Cuando el visitante llega por primera vez al centro histórico de Arequipa y ve esa luminosidad particular que tienen los edificios — ese blanco cálido que no es el blanco frío del mármol ni el blanco inerte del yeso sino algo vivo, poroso, casi suave — está viendo el resultado de un accidente geológico de hace dos millones de años.
El Volcán Chachani entró en erupción. Las cenizas y la lava consolidada cubrieron el valle. Y de esa violencia nació el sillar: una roca ignimbrita de origen volcánico, ligera como el ladrillo pero mucho más fácil de tallar, tan resistente a los terremotos como el hormigón y tan hermosa que los arquitectos coloniales del siglo XVI no pudieron resistirse.
Por qué el sillar sobrevive los terremotos
Arequipa ha sido devastada por terremotos en múltiples ocasiones. Y cada vez, el sillar ha resistido donde otros materiales fallaron. La razón es su estructura molecular: es una roca de baja densidad con microcavidades que absorben parte de la energía sísmica. Los edificios de sillar bien construidos literalmente se flexionan en lugar de romperse.
El Convento de Santa Catalina, construido entre 1579 y 1650 casi enteramente de sillar, atravesó el terremoto de 2001 —el más devastador en décadas— con daños menores mientras edificios modernos de concreto a su alrededor colapsaron. Los canteros coloniales sabían exactamente lo que estaban haciendo.
El sillar es Arequipa condensada: nacido del fuego, resistente al tiempo, y más bello cuanto más luz le da el sol.
Las canteras del sillar hoy
Las canteras activas más importantes están en el distrito de Añashuayco, a unos 14 kilómetros del centro. Se puede visitar. Los canteros trabajan exactamente igual que hace cuatrocientos años: con escoplos de acero, martillos de madera y una técnica heredada de maestro en maestro. Cada bloque se corta a mano, se escuadra a ojo, y se entrega sin ningún tratamiento adicional.
Si te interesa ver el proceso, el Museo Histórico Municipal de Arequipa tiene una sala dedicada a la técnica del tallado de sillar. Y si quieres llevar un recuerdo que dure generaciones, busca los talladores artesanales en el barrio de San Lázaro — trabajan sillar en miniaturas, marcos y esculturas decorativas que son piezas únicas.
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