El barrio más antiguo
San Lázaro es el barrio más antiguo de Arequipa — más antiguo incluso que la ciudad misma. Antes de la fundación oficial de Arequipa el 15 de agosto de 1540, los primeros colonizadores españoles ya se habían establecido en este sector, que en aquella época funcionaba como colonia de leprosos. San Lázaro es el patrón de los leprosos en la tradición cristiana, de ahí el nombre. El barrio fue el primer asentamiento español en el valle y conserva callejones y estructuras de sillar que no han cambiado sustancialmente en más de 400 años. Algunos de los muros de sillar de las casas del barrio son los más antiguos de toda la ciudad.
Callejones de sillar
Lo que distingue a San Lázaro de cualquier otro barrio de Arequipa es su red de callejones — calles tan angostas que en muchos casos no permiten el paso de un automóvil. Estas calles están construidas en sillar blanco, con muros a ambos lados que en algunos casos tienen 4 o 5 metros de alto. Caminar por ellas es una experiencia temporal: el sillar no ha cambiado, la escala no ha cambiado, la quietud no ha cambiado. Algunos callejones están abiertos; otros son pasajes semiprivados entre las casas. La textura del barrio — el sillar envejecido, los portones de madera oscura, los helechos que crecen en los muros — no se puede fotografiar del todo: hay que estar allí.
La Iglesia de San Lázaro
La Iglesia de San Lázaro es la más antigua de Arequipa, construida en el siglo XVI poco después de la fundación de la ciudad. Su fachada es significativamente más sencilla que la de las grandes iglesias barrocas del centro histórico — no hay el exuberante ornamento de la Catedral o de la Compañía de Jesús. Lo que tiene es la gravedad de la edad: es la primera iglesia permanente que se levantó en este valle, y sus muros de sillar poroso han absorbido cuatro siglos de misas, procesiones y terremotos. Para quienes aprecian la historia sobre el espectáculo, vale la visita.
Cómo visitarlo
San Lázaro está a 5 minutos caminando de la Plaza de Armas — pero casi ningún turista llega hasta allí. Sube la calle Ugarte desde la plaza hacia el norte, cruza el puente de Grau y sigue por las callejuelas que suben por el terraplén. El mejor momento para visitar es a primera hora de la mañana o al final de la tarde, cuando la luz lateral del sol ilumina los muros de sillar de una forma que no se da al mediodía. El barrio es tranquilo, residencial y seguro. No hay cafeterías ni tiendas para turistas — esa es exactamente la razón para ir.
Fundación
Siglo XVI (antes de 1540)
Origen
Colonia de leprosos
Desde Plaza
5 min caminando
Característica
Callejones de sillar
El callejón que no aparece en los mapas
Busca el callejón de los Suspiros — una calle tan angosta y tan antigua que parece suspendida en el tiempo. No aparece en los mapas turísticos.
